sábado, 13 de marzo de 2021

Diario 15ª clase teórica, 18/03/2021, realizado por LAURA CASTRO



Esta clase teórica va orientada a la pedagogía por objetivos y el cociente intelectual. Josetxu explicó desde cuando estos objetivos tienen relevancia en la educación y por qué son necesarios de formular en una unidad didáctica. Josetxu remarcó como estos objetivos están ligados, al cociente intelectual. En esto último también hace hincapié dado que no es coeficiente es cociente, dado que es el resultado de una división. También nos explica como el cociente intelectual es un mito, que hoy en día sigue acompañándonos en todos los ámbitos escolares y sociales. El intento de medir la inteligencia y medir la educación, son dos tareas muy imprecisas sin ningún sentido científico. 

 Durante los primeros intentos de medición de la inteligencia, tenemos a Sir Francis Galton. Trató de hacer un estudio del genio hereditario, de cómo algunas familias tenían facilidades para engendrar genios. De esta manera, utilizando la probabilidad, creó el término de “eugenesia”, basándose en el positivismo de que no se puede hacer ciencia sin medir. Este término consistía en castrar a aquellas personas enfermas, incompetentes etc… para mejorar la raza, de modo que solo la gente más rica y sana pudiera reproducirse. Ideal que está en el súmmum del racismo y que fue respaldado no solo por Galton, si no también por toda la sociedad convirtiéndose así en una idea política.

 Josetxu nos explica como hace unos 100 años, en Estados Unidos, se establecían leyes que obligaban a castrar a los débiles mentales para evitar su reproducción. Estas leyes no eran dictatoriales, eran democráticas, la sociedad de los años 20 votaba por este tipo de atrocidades. En algunos países esta idea tuvo mucho éxito, sobre todo centrándose en colectivos étnicos, como en Suecia que se marginó y esterilizó al pueblo gitano, y, se mantuvo hasta hace relativamente poco. 

 Alfred Binet, fue el primer europeo que ideó el primer test de inteligencia con la finalidad de ayudar a los niños con rendimientos escolares peores, mejorando así la educación. Lejos de eso se utilizó como instrumento de medición de la inteligencia, etiquetándola y limitando las oportunidades de las personas. 

Lewis Terman, el presidente de la asociación americana de psicología, publicó en 1916 el primer test de inteligencia como medición del cociente intelectual. Defendió que aquellos que obtuvieran una baja calificación eran delincuentes o prostitutas en potencia. Por ello su finalidad era evitar la reproducción de aquellas personas que consideraban defectuosas. El error que cometían es que la inteligencia 0 no existe, no es algo medible como, por ejemplo, el peso. Según Terman, los hijos las familias de determinadas etnias que consideraban inferiores, debían ser segregados en clases especiales dado que de ellos se podían obtener buenos trabajadores, pero no personas inteligentes. En el ejército también se utilizaron para clasificar por rangos a los soldados. Era tal el racismo, que Josetxu nos pone el ejemplo de que una de las preguntas consistía en varias imágenes de mujeres y preguntaban que a cuál de ellas escogerían como madre, si escogían la figura de la mujer negra suspendían. 

 Ya en pleno siglo 20, Edward Thorndike el presidente de la asociación de psicometría norteamericana, quiso utilizar los test para calificar la moralidad, los más listos son buenas personas, y los más torpes son malas personas por ello, confiar nuestros intereses a los inteligentes sería mejor que manejarlos nosotros mismos. Cubberly comparaba las escuelas con las fabricas, no defiende la castración de los débiles como hacia Terman, pero si hacía referencia a un sistema escolar que moldea a los alumnos para que alcancen las competencias que ellos consideran necesarias, de manera que todos los niños salen formados bajo el mismo patrón, como en las fábricas. Skinner respalda una educación desde un enfoque técnico, que dice que los docentes deben manipular a los alumnos para conseguir que respondan a los objetivos fijados previamente en la sociedad. De manera que los alumnos no pueden opinar acerca de su aprendizaje. Algo completamente antagónico a cualquier visión democrática, humanística o abierta de la educación. 

 Benjamín Bloom catedrático de Psicología en Estados Unidos, tras la 2º Guerra Mundial, elaboró una taxonomía de clasificación de objetivos educativos. Divididos en 3 ámbitos: cognoscitivo, afectivo y psicomotor. Alcanza una popularidad enorme en nuestro país en los años 80, incluso su libro era estudiado en la facultad de magisterio. Los objetivos debían formularse de los más inferiores en términos de abstracción a los más superiores, esto era una especie de dogma que se debía saber para aplicar estos objetivos y se elaboraron instrumentos para medirlos como, por ejemplo, la rosa. 

 Posteriormente, Josetxu mando leer a Cristina Fuentes, un artículo del periódico de educación emocional. Según estudios norteamericanos, el rendimiento escolar aumenta cuando se tratan cuestiones de inteligencia emocional, explicación que Josetxu dice que no se sostiene debido a que es imposible medir el rendimiento académico dado que es algo que depende de diferentes factores. En la legislación española educativa, en 1982, se añadieron las ideas de enfoque técnico de educación, pero hubo gente en contra que defendían un enfoque práctico, entre ellos José Gimeno Sacristán. Plantean el trabajo del educador como investigador sobre su práctica. Josetxu nos explicó que algo muy relevante en la elaboración de la unidad didáctica, en nuestro caso de educación infantil, son los 8 objetivos de la etapa del curriculum mas los 4 objetivos añadidos por nuestra comunidad. Pero vistos desde un punto práctico. En conclusión, durante la clase nos demostró como no es posible medir aptitudes como la inteligencia o la educación en base a números porque son cosas que dependen de muchos factores y no son elementos medibles.

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